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Viaje al Salón de Le Bourget

Mi compañero Jobber del Escuadrón 69 y yo viajamos a París para estar presentes desde el mismo viernes 19 de junio (día que se abren las puertas para el público en general) al Salón de Le Bourget en París, una excusa perfecta para viajar a Francia, hacer turismo para conocer la ciudad y de paso, estar rodeado de aviones de todo tipo.

Todos los días hay exhibiciones aéreas, tanto de las unidades civiles como militares, donde el cartel ya programado es el siguiente:

Aparte de todas las empresas aeronáuticas presentes en el Salón, destaca la presencia de Simware, empresa belga dedicada a productos de simulación, donde aparte de montar un stand propio, cuentan con tienda para comprar los productos directamente dentro del recinto, con descuentos del 20% en los modulos de VRInsight.

Aparte de todo lo que está disponible para ver, multitud de conferencias y la visita al Museo completarán tres días que serán bastante intensos, junto a todo lo que París puede ofrecer al viajero.

Le Bourget cerrará sus puertas el domingo por la tarde, a partir de ahí empezaremos a conocer como han ido las ventas de aeronaves entre los principales constructores, para ver si la crísis ha hecho realmente mella en un sector ya bastante castigado y con problemas prácticamente todos los días.

Un amplio resumen, aparte de un extenso vídeo estará disponible por nuestra parte cuando regresemos del viaje, a partir del lunes por la noche en adelante.

Volando a Budapest con Wizzair

Wizzair es una aerolínea con sede en Vecsés (Hungría) con 5 años de vida (creada en Septiembre de 2003), con sedes operaciones en: Sofía (Bulgaría), Budapest Ferihegy (Hungría), Gdańsk Lech Wałęsa Airport, Katowice International Airport, Poznań-Ławica Airport y Warsaw Frederic Chopin Airport en Polonia, Bucharest Băneasa Airport, Cluj-Napoca International Airport y Timişoara Traian Vuia Airport en Romania y Kiev Boryspil International Airport en Ucrania.

Centrándonos en Madrid, cuentan con las siguientes rutas: Bucarest (salidas martes, jueves y sábados), Budapest (miércoles, viernes y domingos), Cluj (sábados) y se sumará Praga a partir del 6 de julio, con salidas los sábados. Toda su flota se basa en Airbus A320, con capacidad para 180 pasajeros en clase única (al ser de bajo coste), donde esperan contar con un total de 80 aparatos en pedidos en firme (actualmente cuentan con 23 ya volando, con opción de compra por otros 25 más).

Tuvimos la oportunidad de conocer esta aerolínea con la ruta Madrid – Budapest – Madrid hace unas cuantas semanas, en total seis personas aprovechando una oferta con un descuento del 20% tanto en los billetes de ida como los de vuelta, una de las cosas que menos nos gustaron de inicio es que no hay posibilidad de realizar la facturación online, es necesario pasar por los mostradores de Wizzair para obtener la tarjeta de embarque, tengas que facturas maletas o no, mandando al correo electrónico únicamente un código de reserva junto con los datos de los pasajeros que habrá que tener impreso en papel para poder obtener la tarjeta que nos permitirá subir al avión.

En Barajas se habilitaron dos mostradores, ambos gestionados por el personal de Swissport (tanto personal de tierra como la gestión de maletas) al no tener Wizzair una base establecida en Madrid, donde curiosamente, apenas mostraron interés en comprobar el tamaño y peso de las maletas no facturadas, algo extraño teniendo en cuenta lo pesados que se están volviendo las compañías con respecto a este tema, precisamente, días antes del vuelo, la compañía mandó un comunicado a todos los clientes, advirtiendo que se iban a cambiar la normativa del peso de las maletas facturadas, pasando de los 20 kilos actuales a 15, pero que no afectaría al vuelo actual que ya teníamos contratado, recordemos que para el equipaje de mano, el límite son 10 kilos, teniendo que pagar un suplemento si lo sobrepasamos.

Una vez obtenida la tarjeta de embarque, fuimos hacia la puerta, donde coincidió con la salida hacia París de Easyjet, dos puertas prácticamente juntas, aunque con más suerte para la compañía naranja, ya que tenía finger directo al avión, todo lo contrario para nosotros, que nos obligaron a subirnos a un autobús lanzadera, Wizzair permite pagar un plus por embarcar de los primeros, aunque realmente yo no lo considero una ventaja, teniendo en cuenta que no te asegura que te vayas a sentar en el avión. Al igual que Easyjet y Ryanair, no existe una reserva de asiento, es la nueva moda de las low cost, obligar a los pasajeros a que se peleen por obtener las mejores plazas, llegando a montar auténticas estrategias dignas de los combates de Vietnam para colocarse de la mejor manera en las lanzaderas, realizar un sprint hacia la escalerilla que ni Usain Bolt en los 100 metros lisos, subir y conseguir plazas juntas para todos tus acompañantes, para que luego digan que viajar en avión es aburrido…

Al ser una compañía tan sumamente jóven, eso se nota primero en los aviones, todos los asientos son de cuero en configuración de pasillo único de 3+3 plazas, dejando un espacio para las piernas bastante reducido para personas que sean altas o voluminosas, peor aún si además la persona que tengas delante, reclina hacia atrás el asiento, llegando a ser un poco claustrofóbico, pero es lo que tiene volar de manera más o menos barata… doy por supuesto que mi próximo viaje a París en un A319 (supongo) en Easyjet, será todavía peor, aunque al menos el viaje es algo más corto. El tiempo de vuelo entre las dos ciudades es de 3 horas y 10 minutos, donde tuvimos un retraso de 45 minutos en el despegue (de 20:30 a 21:15), aunque el piloto usó toda la potencia del avión, junto con el viento a favor, cumplió con creces la hora de llegada, aterrizando sobre las 23:40, recuperando más que de sobra el tiempo perdido, por cierto, la ocupación rozó el lleno, con algunas plazas libres.

La librea utilizada por Wizzair desde luego no pasa desapercibida a nadie, con esos colores violetas tirando a rojos, donde los TCP’s por supuesto, sus trajes llevan los mismos colores, mujeres y hombres de origen húngaro o polaco, hablan perfectamente inglés y algunas hasta español, donde llegaron a mostrar todo el genio magiar de sus antepasados guerreros ante pasajeros españoles que se encargaron de molestarlas y tratarlas como si fueran criadas o simples camareras, mujeres jóvenes (no sobrepasan los 35 años) y con unos rasgos físicos muy diferentes a las españolas, pero tremendamente atractivas para los que amamos a aquellas que viven en Europa del Este (como un servidor).

Tras disfrutar de un completo fin de semana en Budapest, una ciudad que hablaremos dentro de poco en la nueva web que estamos montando con mis compañeros de viaje, con muchísimas fotos de todo lo que pudimos ver en tan poco tiempo, un sitio totalmente recomendable, donde seguramente nos faltó algún día más para poder disfrutar de todo lo que ofrece una ciudad con tantísima historia y sitios que ver, llegó la hora de volver a Madrid. Budapest Ferihegy en la Terminal 1 es tremendamente pequeño, muy parecido al de Tenerife Norte pero más antíguo, pero posee algo que me sorprendió gratamente, al tener un restaurante con una terraza con vistas hacia el aparcamiento de los aviones, sitio donde pude realizar las fotos que acompañan a este artículo, ¿qué mejor sitio para comer para un spotter como yo? así pudimos ver salir a otro A320 de Wizzair hacia Bruselas y ver aterrizar a nuestro avión, preparándolo para recibirnos.

Al obtener la tarjeta de embarque para el viaje de vuelta, en esta ocasión si con personal de Wizzair, se preocuparon de revisar el tamaño del equipaje de mano y por supuesto el peso, sobre todo para aquellas personas que llevaban una maleta que pudiera parecer que sobrepasaba los límites impuestos por la Unión Europea. El avión salió con puntualidad inglesa sin nada que destacar, salvo una tormenta cerca de Madrid que nos obligó a sufrir algunas turbulencias, similar a estar en una montaña rusa, pero que los pasajeros, lejos de asustarse, parecieron disfrutar de lo lindo, cosa extraña viendo como hay cada vez más gente que le tiene miedo a volar, siendo aplaudido el piloto nada más tocar suelo, en un excelente aterrizaje nada brusco como en otras ocasiones, precisamente en la nueva pista recién asfaltada de Barajas cerca de la T4, con el consabido paseo hasta las terminales T1 y T2, donde en esta ocasión, si nos correspondió un finger, dando por finalizado un viaje corto en días, pero bastante intenso.

En definitiva una compañía no tan barata al final como diversas ofertas ofrecidas por Easyjet o Ryanair, pero una alternativa más para visitar diversos países de Europa del Este, tan de moda últimamente, solo queda esperar si sobrevive a la tremenda crísis en este sector y no llega a desaparecer en un futuro como otras homónimas, pero de momento han pasado ya cinco años y la cosa pinta bien, estoy seguro que no será mi único viaje en esta aerolínea, Budapest es demasiado atrayente para ir una sola vez…

02 DICIEMBRE 2009

Viendo que varias personas se han puesto en contacto conmigo con dudas sobre las maletas, como ya he comentado en el artículo, Wizzair es una compañía de bajo coste del Este de Europa, por tanto, el precio que os dan en la web NO incluye ninguna maleta facturada, para llevar una maleta que sea más grande que una de cabina, tendréis que pagar 10 € por cada una, siempre que no supere los 15 kilos de peso, si a la hora de recibir la tarjeta de embarque, lo supera, tendréis que pagar un plus. Toda esa información la podréis revisar mientras hacéis una reserva de billetes, antes de completarla, se os dirá si queréis facturar o no, con cuantas maletas y cual es el precio total. Espero que las dudas hayan quedado resueltas 🙂